viernes, 5 de julio de 2013

EL MILITAR CHAVISTA

El Militar Chavista
Cátedra Simón Bolívar entro de Estudios de Política Proyectiva
Caracas, 18 de junio de 2013 2
Dr. José Machillanda
Director de CEPPRO
La Cúpula Militar Sometida
La cúpula militar sometida, esa que a partir del año 2002 y actualmente forma parte activa del gobierno de la autocracia militarista en Venezuela (Machillanda, 2011), y que ha permanecido en los más importantes espacios de lo que se conoce como cúpula militar, exponencia sus intervenciones como sujeto político activo violentando la Constitución, el Código de Justicia Militar, el Reglamento de Castigos Disciplinarios N°6, los principios doctrinarios de la organización militar como institución cautiva, pero más grave que eso, deja en claro que le importa un bledo la ética militar, es lo que se define como Militar Chavista.
Se entiende por Militar Chavista al conjunto de Oficiales y SOPC que devenidos de la conspiración militar del 4-F, especialmente de la Academia Militar, han aceptado un adoctrinamiento para que actuando como actores políticos impongan una revolución como modo político sustentado en el conflicto, como evidencia el Tcnel. (AV) Wilmar Castro Soteldo y el Cap (EN) Jesse Chacón, pudieran incluirse algunos otros Oficiales del alzamiento militar del 27-N.
Ese conjunto de conspiradores ha entendido como su responsabilidad ser los directores de un cuerpo armado, como instrumento para formar parte del PSUV, apoyar al gobierno socialista, dirigir organizaciones políticas burocráticas, difundir el modelo fidelocomunista, aceptar el mandato y la verticalidad política impuesta por el Tcnel. Chávez, conducir organizaciones militares en operaciones y apoyo al gobierno, estar a las órdenes del gobierno, emplear la organización armada al servicio del poder político y emplear el componente armado a la orden del poder político.
El Militar Chavista ha logrado generar un cúpula militar, hombre y mujeres con uniforme de Generales y Almirantes, que les importa nada su clasificación como profesionales, mucho menos como jefes militares y sólo son instrumentos perversos de una organización armada desprofesionalizada en casi su totalidad, que se ha adherido al PSUV 3
(10-E) y es instrumentada como gobierno para formar casi lo que se conoce como Estado-Guarnición (Harries, Moskos, Jenkins).
Los hombres de uniforme que en forma sosa y primitiva se exhiben en las mass media communication, son trepadores, de baja ralea, le dan la espalda a la rigurosidad de los hombres de armas y se han convertido en instrumentos de la adulancia, insolentes y mal hablados, pero además ignaros que han tenido la osadía de llamar a las Fuerzas Armadas profesionales como Fuerzas Armadas Esbirras, olvidando por torpeza e ignorancia que esas Fuerzas Armadas de las cuales mal se expresan derrotaron la pretensión del castrocomunismo (Luigi Valsalice) en establecer unas guerrillas comunistas en el país, además de responder en una operación conjunta casi perfecta, para detener la pretensión dolosa de Colombia dirigida por el Cnel. Londoño con la corbeta Caldas en 1987.
Los miembros de esa cúpula militar poco saben de la historia de la Venezuela moderna, desconocen el origen y evolución del profesionalismo militar venezolano y carecen del menor contenido de ciencias que le son obligatorias, como la Polemología y la Sociología Militar, para terminar siendo elementos instrumentales del chavismo hasta el 5 de marzo, cuando se dice que murió, y ahora de una cosa vergonzosa que no tiene nombre, pero puede ser algo así como Cabellismo-Madurismo, porque aparentemente son obsecuentes al Tte. Cabello y al usurpador del poder político Nicolás Maduro. Evidentemente, que estos hombres que comenzaron su proceso de formación hace 30 años, en la década de los 80’s, olvidaron lo que aprendieron en sus Academias y con una enorme facilidad se han puesto al servicio de un proyecto anacrónico, primitivo y fracasado, que en América Latina se conoce como el fidelocomunisto. Todos ellos forman lo que se llama el Militar Chavista.
El Militar Chavista
El Militar en Venezuela inicialmente fue caudillo (Guillermo Morón), golpista (Ramón J. Velásquez), después por un largo período profesional (Germán Carrera) y, a partir de la situación política de 1998, el legado del Presidente Chávez lo que deja para 2013 no es un elemento militar diferente, es un Militar Chavista (Machillanda). Es decir, hombres primitivos con armas que aceptan el golpe de Estado para intervenir como gobierno en el país, hombres 4
de uniforme que sirven para funciones de gobierno no siendo nunca preparados para tal fin, y hombres militares de gobierno que por un sentimiento de resentimiento social, se creen con mayor capacidad que el civil para ejercer el gobierno, por cuanto entienden la sociedad civil como una cuartelada y donde pueden imponer su criterio a troche y moche, en un ejercicio vertical de cuánto y cuando se le ocurra.
Ese Militar Chavista puede ser delator, comisario político o caporal. No le importa el patrón de carrera. Está de espaldas a la Polemología y la Sociología Militar. Desconoce la Geopolítica, la Geoestrategia y la Geoeconomía, pero además confunde la Gran Estrategia con la Estrategia Dura. Siendo así, poco le importa la condición operacional y situación de apresto de las tropas, mucho menos la logística, pero sí pareciera que le importa muchísimo exhibirse, pavonearse, hacer operativos, intervenir la sociedad civil y cumplir funciones policiales. En una palabra, son la negación de lo que es un militar en el siglo XXI y lo que tendría que ser un militar en Venezuela, habida cuenta la latitud y longitud de la República, los conflictos carolingios o conflictos no resueltos (Kaldone Nweihed) que afectan la República, la presencia de las nuevas amenazas en América Latina (Castells, López y Sain), la presencia y actuación del crimen organizado, además del impacto de la droga en territorio nacional (SBA #24, Marzo-Abril 2012).
El Militar Chavista se le olvidó que un Militar es caballero, caballeroso, con espíritu de cuerpo, preocupado por el subalterno y, más temprano que tarde, regresará a la sociedad civil de la cual deviene y allí deberá rendir cuentas a una sociedad que ha venido pagando a un institución costosa, peligrosa y delicada para que se ocupe de la defensa, nunca para que se ocupe como policía o forme parte de un gobierno, por cuanto la función de un Militar se corresponde con el Estado (Jellinek) y nunca con el gobierno (Tomassini). El Militar Chavista que tendrá que regresar a la sociedad civil, ya ha logrado indisponer al tejido social venezolano a tal extremo, que es un secreto a voces los serios y múltiples grupos de opinión que construyen la idea de que Venezuela no requiera unas Fuerzas Armadas, por cuanto el Militar Chavista se puso de espaldas a su condición de estamento militar para convertirse en una elemento pretoriano inmoral, que se alejo de la defensa para ser policía en respaldo a un proyecto político comunista. 5
El Gobierno Estado-Guarnición
Los Militares Chavistas al posponer su delicada y compleja responsabilidad de la defensa, han derivado hacia el principio administrativo e invadido de manera insolente las funciones de gobierno, lo que conduce a que el país atónito y sin explicación observe militares Gobernadores, Embajadores, Ministros, Comisionados, Administradores, en la administración pública y allí actúen de manera impúdica, e manera primitiva, absurda, para imponer su modelo militarista en una organización que nada tiene que ver con el y lo militar, de acuerdo a la Sociología Militar, Ciencia vigente que se ocupa de esta organización y funciones dentro del Estado (Janowitz, Huntington, Moskos).
Los uniformados Militares Chavistas, tal cual trepadores, ejercen funciones en el gobierno central, en los Ministerios, en la Asamblea Nacional, en todas partes. Su presencia y acción es tal que se asume que el gobierno está militarizado, es decir, que se vive un nuevo tipo de gobierno que se describe como un Estado Guarnición. (Harries, Moskos, Jenkins).
El Militar Chavista es gobernante (Sandoval Rodríguez), algo así como gobernante militar y se hacen las cosas hoy en el gobierno venezolano de manera militarizada. El militar es absorbido por la administración pública, pierde sus características que le son propias, relaja su modo y manera de actuar y se encuentra en una situación tan complicada como la que muestra el Ministro Molero, quien se atreve a decir en un programa de televisión que él es chavista, con lo cual deniega su condición de Almirante en Jefe. ¿Cuánta confusión generan al país?, ¿Cuál grave es el descarrilamiento de la institución?, ¿Cuán profundo es el impacto de esta conducta sobre los hombres aún profesionales a lo interno de la organización?. Todo esto habla de la ingobernabilidad militar (Machillanda) que genera el Militar Chavista a lo interno de la organización, y los graves impactos en el entorno interno militar por haberse apartado del planteamiento doctrinario y de la ecuación del profesionalismo militar.
El Militar Chavista, como lo expresa el Ministro Molero, el Comandante del CEO Barrientos, el Ministro Torres, constituyen junto con todo el numeroso grupo de Generales y Almirantes de la cúpula militar el más doloroso ejemplo de la desestructuración que el Militar Chavista produce a lo interno de la organización en su estructura, conformación y doctrina, en 6
desmedro de la función de defensa que supuestamente le corresponde a los hombres de uniforme para dar defensa a la población, al territorio y al gobierno legítimo surgido de elecciones justas como un mecanismo social para sumar preferencias (Dowse y Hughes).
El Militar Policía
El Militar Chavista es la expresión más vergonzosa del hombre en armas cuando acomete la función policial, para la cual nunca fue preparado. Es quizás la expresión más clara de la deformación que como herencia dejó Chávez, del modelo militar reduccionista (Machillanda), ya que este hombre de uniforme es instrumento del gobierno y nunca del Estado-Nación.
El Militar Chavista en su función policial niega la filosofía de la guerra, supone una defensa popular, no le importa el concepto estratégico del Estado y no responde a la composición operacional de un elemento en armas. El Militar Chavista como policía acepta el control pleno del gobernante y el modelo de relación es totalmente subjetivo, es decir, se pierde la pauta de relación entre el poder político y el estamento militar. La relación, la mayoría de las veces, se asemeja a la sumisión, los canales de comunicación son inexistentes, no hay especialización y el elemento armado termina siendo parte de la función de gobierno, corriendo el grave riesgo –como está sucediendo en Venezuela- de que se identifiquen los fracasos y tropiezos del gobierno con el hombre de uniforme.
El Militar Chavista como policía representa en la persona del Ministro de la Defensa el modelo reduccionista. Eso significa que partir de este momento histórico, los venezolanos observarán conductas y expresiones similares o parecidas al del Alt. Molero en números miembros de la cúpula militar, mientras que el nuevo poder político define la reconceptualización del estamento militar (Machillanda), y quede otra vez claro que los militares tienen que ser en el Estado una organización cautivas (Varas, Fuentes, Agüero), no están hechos para el gobierno, por cuanto no están capacitados. Más grave aún, porque es imposible pretender que el militar cumpla funciones de gobierno, que son privativas de los ciudadanos que han recibido legitimidad de origen y jurídica por poder que representa el pueblo. 7
El Militar del siglo XIX en el siglo XXI
El Militar Chavista representa exactamente la regresión, tanto cuantitativa como cualitativa de un hombre en armas. El Alt. Molero desconoce la maximización profesional del componente armado venezolano, y sus dos acciones que le colmaron de prestigio: la derrota de la guerrilla castrocumnista en 1973, y más tarde en 1987 la ejecución de una operación conjunta aéreo-naval y terrestre, para contener la pretensión por parte de Colombia en espacios marítimos que de manera intransigente Venezuela reconoce como propios.
La maximización profesional a partir de 1973 hasta 1985 constituye la expresión de unas Fuerzas Armadas profesionales y la declinación de ese elemento militar que partir de 1999 forma parte del momento político revolucionario, constituye la regresión al siglo XIX del elemento militar viviendo en el siglo XXI.
El Militar Chavista, en consecuencia, se pregunta sin respuesta qué hacer con el costado nor-sur-occidental, cómo actuar en el costado norte, qué acciones realizar en el costado este, cómo actuar frente a la economía paralela y qué respuesta construir frente al narcomilitarismo. Obviamente, que el Militar Chavista no tiene respuestas antes estas graves interrogantes porque constituye una de las herencias dolorosas y perversas, que hoy tiene la República en funciones de Estado-Guarnición, pero que resultan insoportables e inviables habida cuenta las complejas realidades que vive el mundo y que empiezan asomarse en América Latina.
Colombia como Estado soberano e independiente, que en los últimos 10 años ha realizado un esfuerzo extraordinario para que su componente armado opere con la ecuación ISR (Libinik), esbozando la posibilidad de formar parte de la OTAN, dejando claro su inmensa capacidad militar. Cierto que lucha una guerra endémica contra las FARC, pero en un movimiento estratégico inteligente plantea la posibilidad de la paz. El Militar Chavista tendrá, como mínimo, que angustiarle la pasmosa diferencia entre su regresión al siglo XIX y la posibilidad de que un Estado "amigo" puede ser parte de la OTAN. 8
El Militar Chavista, militar policía, militar burócrata, militar gobierno, es la expresión de la barbarie del político outsider Chávez, quien como conspirador se propuso y logró la desprofesionalización del estamento militar venezolano, desestructuró la pirámide organizacional y funcional cuando convirtió a los Sub-Oficiales Profesionales de Carrera (SOPC) en Coroneles de tablita, y hoy se otea un cuadro de incomprensiones e inoperatividad al no conseguirle a estos técnicos, que poco o nada saben de mando, y no tienen autócritas para comandar a mandar a Oficiales de comando, un espacio que no consigue por la desestructuración de la pirámide ocupacional y el predominio del Militar Chavista.
El siglo XIX y el Militar Chavista forman parte del imaginario político real de Chávez (Machillanda) y, en consecuencia, del destrozo de una institución que estuvo luchando por 100 años su proceso de profesionalización, y verifica que pasados 14 años ha sido descompuesta para que lejos de ser militar, termine siendo policía.
Es original,
Dr. José Machillanda
Director de CEPPRO