sábado, 3 de abril de 2010

CAPITULO VII 12 Emboscada "Salistral" 17 de Enero de 1973

12. Emboscada “Salistral” efectuada por el Destacamento Móvil del Frente Guerrillero Antonio José de Sucre a un pelotón del Batallón de Cazadores Coronel Vicente Campo Elías Nº 63 en el tramo Carretero Onoto-Santa Fe, Estado Anzoátegui, el día 17 de enero de 1973.

El Batallón de Cazadores Coronel “Vicente Campo Elías” efectuaba operaciones desde el mes de Mayo de 1972; Después de cumplir misiones de rastreo y escudriñamiento en los alrededores de las poblaciones SAN MATEO, URICA, ALTOS DE SANTA FE, SAN AGUSTÍN Y PARIAGUÁN, la Unidad instaló su Puesto de Comando en el hato San Antonio, a 3 kilómetros de la población de Tucupido. En el mes de Octubre de ese mismo año y por orden del Comando del Teatro de Operaciones N° 4 se continuó con los escudriñamientos y rastreos con el fin de capturar y neutralizar las bandas armadas que merodeaban la zona y que causaban inseguridad personal de los pobladores, en especial en los ganaderos, quienes eran objeto de cobros de “Impuesto de Guerra”, la misma contribución exigida años mas tarde y conocida con el nombre de “vacuna”. El Batallón estaba finalizando su periodo operacional y se disponía a movilizarse hasta su sede en guarnición.

El día 16 de enero de 1973 en horas de la tarde, el Capitán Luis  Soyado Loperno recibió la orden del Comandante del Batallón Campo Elías, de dirigirse a primeras horas del día siguiente a la sede del Teatro de Operaciones N° 4 en Cocollar, con el fin de buscar al Subteniente Emilio Rivas Morles y seguir en convoy hasta Ciudad Bolívar, sede de la guarnición, por motivo haberse ordenado el relevo de la unidad como un todo, debido a la finalización de su período operacional. A las 04:30 horas del día 17 de Enero, el Capitán Soyado preparó su convoy compuesto por un Jeep, ocupado por él más tres soldados, y un camión M-35 con otros 9 soldados.

Tomó sus medidas preventivas de seguridad, dictó una conferencia e hizo una arenga al personal sobre la situación existente, en cuanto a las bandas armadas en el área y las medidas a tomar en caso de que fuesen objeto de ataques sorpresivos por parte de estas.

A las 05:00 horas el Capitán con su Unidad en columna de marcha, cruzó el punto inicial e inició el movimiento motorizado hacia la población de COCOLLAR, sede del Teatro de Operaciones Nº 4, en el itinerario TUCUPIDO – ZARAZA - SAN JOSÉ DE UNARE-ONOTO - SALISTRAL - BARCELONA - SANTAFE - CUMANÁ - CUMANACOA-COCOLLAR.

Al llegar a la población de SAN JOSÉ DE UNARE, aproximadamente a las 09:00 horas, el Capitán se percató de que el vehículo M-35 marchaba con las bandas muy ajustadas, por lo cual venían recalentadas. Se le solucionó la anormalidad y el Cabo 2º conductor le manifestó que él estaba cansado y nervioso por lo difícil de la carretera. El Capitán ante esta situación, tomó el volante del Jeep y continuaron su marcha motorizada. En unas subidas con pequeños terraplenes a ambos lados de la vía, en el tramo carretero ONOTO SALISTRAL, a cinco kilómetros de esta última, un grupo de doce a catorce bandoleros efectuaron una emboscada al convoy cuando el Jeep había sobrepasado la subida, aproximadamente 30 a metros, mientras que el camión ya se encontraba a unos 20 mts. de los terraplenes. El fuego de armas automáticas y de escopetas fue dirigido desde ambos lados de la carretera hacia el Jeep y el camión simultáneamente.

Los disparos dirigidos al Jeep, hicieron impacto en el cuerpo del Cabo Segundo. conductor que había cedido el volante al Capitán Soyano. Este joven soldado cazador al tratar de salir precisamente por el lado del conductor, quedó colgado del jeep en posición diagonal a la espalda del Capitán. Como iban a una velocidad de 45 kilometros por hora aproximadamente, el Oficial ya herido, hizo rodar el vehículo unos veinte metros más, frenó y se lanzó hacia el lado derecho de la carretera saltando por encima, (dentro del mismo Jeep), del Cabo Primero, Simón Rafael Ruiz, quien de inmediato imitó al Capitán junto al otro soldado que iba en la parte de atrás, con el vehículo todavía en marcha y abrieron fuego hacia el enemigo.

El conductor del camión M-35 fue alcanzado por los impactos y falleció instantáneamente, por lo cual el vehículo rodó unos 20 metros y quedó en el centro de los pequeños terraplenes donde se encontraba el grueso del enemigo. El Distinguido Guillermo Guzmán González que viajaba en la parte posterior de este vehículo, se bajo y sin tener conocimiento sobre conducción, valerosamente y con decisión tomó el volante del camión y lo sacó de la zona, justamente cuando era lanzada una granada defensiva en dirección de la caja del M-35, esta chocó contra el pavimento y rodó hasta el talud del lado derecho. Los bandoleros dispararon aproximadamente unos treinta segundos y emprendieron veloz huida ante la enérgica reacción del Capitán Soyado y el personal de tropa bajo su mando, quienes dispararon alrededor de treinta y cuatro cacerinas de FAL.

Al cesar los disparos de los bandoleros, dos soldados le informaron al Capitán Soyado que lo iban a evacuar, pero este se negó encargándose así herido como estaba, de recoger los muertos y heridos y evacuándolos hacia Barcelona. Mientras el Oficial hacia esto, el Cabo 1º Rafael López se dirigió al Puesto de Comando del Batallón de Cazadores “Pedro Zaraza” que estaba ubicado en la población de Salistral, a cinco kilómetros de donde concurrió la emboscada y solicitó al Comandante o algún Oficial para informarle sobre lo ocurrido, pero infructuosamente no lo logró y como no consiguió a ninguno, inspirado por su espíritu combatiente y la solidaridad con sus compañeros, tomó la iniciativa de reunir un pelotón de cazadores, lo embarcó en un camión y se dirigió al sitio de los sucesos emprendiendo la persecución de los bandoleros.

El Capitán Soyado Lópero designó a dos soldados cazadores y los dejó a cargo de la custodia de los vehículos antes de ser el último de los evacuados en un carro de línea por puesto (*) . Durante el desarrollo de las acciones resultaron muertos el C/2º Juan Eduardo Silva, Distinguido Alberto Mendez Ramos, Dtgdo…….. (**) y C/2º. Miguel Solórzano y el resto del personal (nueve en total) con heridas leves a excepción del Capitán Soyado quien  recibió dos impactos de bala de 7,62 mm., a la altura del abdomen, perdigones en la pierna derecha y herida en la cara al lanzarse del vehículo.

En esta oportunidad cuatro jóvenes soldados rindieron la vida en la fraticida lucha antisubversiva de aquellos años, nuevamente el Ejército era objeto de un ataque artero, en una de las unidades empeñadas en el TO-4. A continuación algunos comentarios sobre esta emboscada.

a. La demostración del Capitán Soyado, fue una muestra de valor, de pleno ejercicio del Comando con responsabilidad y un ejercicio de liderazgo indiscutible sobre sus hombres. Su valentía y su coraje valieron en esos momentos difíciles de la emboscada para repeler el ataque de los bandoleros y obligarlos a huir, no permitiéndoles que se acercaran para causarle mas bajas a su unidad ni para saquear el armamento y las prendas militares.

b. Por otra parte la actitud y la iniciativa desplegada por el Cabo 1º Rafael López, es digna de destacar. Este joven soldado no vaciló en acudir a su Puesto de Comando en busca de auxilio y mucho menos vaciló en ejercer el mando, reunir un pelotón de cazadores y emprender la acción de persecución de los bandoleros que momentos antes habían atacado a su unidad. Fue una muestra de heroísmo y de iniciativa de un humilde soldado que internalizó perfectamente su rol y su misión.

c. Aunque el cansancio y el nerviosismo del conductor motivó al Capitán a conducir el Jeep, por lo general era recomendable que el profesional no desempeñase esta tarea, ya que le impedía tomar acciones inmediatas para controlar al personal y contraatacar a los bandoleros en caso de alguna emboscada. Esta, como se ha comentado era una disposición muy clara del Comando de Operaciones Conjuntas y por ende de los Teatros de Operaciones.

d. Digna también de elogiar fue la acción del Distinguido Guillermo Guzmán González, quien sin tener pericia ni práctica como conductor de camión, logró movilizar el vehículo donde viajaba y evitó mayor cantidad de bajas por efecto de la granada que lanzaron los irregulares.






(*) Los carros de línea, cumplían el papel que hoy cumplen las busetas y pequeños autobuses de las rutas urbanas e interurbanas.



(**) Se desconoce su nombre.

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