viernes, 7 de agosto de 2015

BRIGADA 31. LA MUERTE DE ARGIMIRO GABALDÓN.

http://jcparisca.com.ve/?page_id=2112
Juan Carlos Parisca, cuenta  sus indagaciones sobre la muerte de Argimiro Gabaldón, el "Comandante Carache"

DESGRACIA

Por el momento no alcanzo a medir la dimensión de la pérdida de Carache. Pero su ausencia no tarda en hacerse sentir. No hay un dirigente en el Partido ni en el Frente      que       pueda asumir su puesto. Su condición de liderazgo político y militar, la devoción que le tienen    los campesinos, su historia política, la tradición de su padre y el cariño    de   los guerrilleros son méritos ganados en la vida que no se pueden trasmitir.
Quiero saber mejor qué fue lo que pasó. Aprovecho un contacto corto en la zona del norte. Bajo por Tintinal. Me encuentro a Laurencio. Le pido que avise a la Brigada 21 que quiero ver a Marcelo. Afortunadamente no está lejos y nos encontramos al día siguiente.
Me relata con mucha tristeza que en una reunión del comando del Frente con el de la Brigada 21 en el sitio La Yerbabuena, del caserío El Hato, en presencia de Zapata, Marcelo, Roque, Pavel Rondón, Jesús María Rodriguez “Chuma” se sentaron todos en el suelo, salvo Carache, quién por su problema de hemorroides prefería sentarse en una hamaquita que cargaba y que podía colgar en cualquier parte. Mientras conversan Zapata se pone a limpiar su arma, un M2. Tenía una bala en la recámara e inadvertidamente se le va el tiro, que le penetra a Carache por el costado derecho y le sale por la espalda. Carache comienza a sangrar copiosamente. Lo acuestan en el suelo. Carache se mantiene consciente un buen rato y luego pierde el sentido. No saben qué hacer con él. Marcelo busca un vehículo con el que se pone en un sitio cercano, La Cebolleta, adonde lo trasladan en parihuela. De allí lo llevan a casa de los padres de René Peralta, casado con una hermana de Chuma. Allí se dan cuenta de que no pueden hacer nada y deciden trasladarlo en un vehículo de Rafaél García a El Tocuyo, a la casa del Doctor Félix Palencia, médico amigo, quién se da cuenta de que hay que intervenirlo, pero en su casa, no tiene como. Hay que llevarlo al único sitio donde hay las instalaciones necesarias para cortarle la hemorragia. Marcelo y Benigna, quienes lo han acompañado desde el momento del accidente, lo llevan al Hospital de El Tocuyo, donde lo dejan en la entrada. Pero no ya hay nada que hacer, se ha perdido mucho tiempo y llega muerto.