lunes, 30 de noviembre de 2009

CAPITULO V 25.Emboscada "EL CEPO"

25. Emboscada realizada a una unidad del Grupo de Caballería "Ambrosio Plaza" en el lugar denominado "El Cepo" del Distrito Morán Estado Lara el día 13 de marzo de 1966.
A mediados del mes de Febrero de 1966 el TO-3 a través del destacamento Urica, conducía operaciones contra bandoleros en la jurisdicción del Distrito Morán, Estado Lara y para tal fin le fue dada en refuerzo un Escuadrón del Grupo de Caballería Plaza Nº 1.
De las informaciones existentes se tuvo conocimiento que en estas zonas se encontraba un grupo de bandoleros integrantes del Destacamento Argimiro Gabaldón, creado a finales del año 1965 al mando de Tirso Pinto y Parisca Mendoza. Por otro lado para este año (1966) ya estaba en proceso el inicio de la decadencia de las bandas, originado por las diferencias entre los jefes y los integrantes del buró político del PCV, sobre todo en lo referente a la continuación o no de la lucha armada en las montañas o en las áreas urbanas.
Una vez recibido el entrenamiento de rigor de una semana a que eran sometidas las unidades que ingresaban al TO-3 en el Destacamento Urica (Villanueva-El Tocuyo), el Escuadrón de Caballería "X." instaló su PC en Fila de Tigre al mando del Teniente Félix Álvarez Romero con tres Subtenientes, Comandantes de Pelotón.
Esta unidad estaba integrada en su totalidad por tropas recién ingresadas al Servicio Militar y carecían de conductores de vehículos, lo que obligaba al personal de Oficiales a realizar tales menesteres.
Cada dos días salía una comisión hacia el Tocuyo sede del comando del TO-3. Por lo general un vehículo del convoy lo conducía el TENIENTE ÁLVAREZ ROMERO (Jeep M-38 A1), lo cual se hizo costumbre y el otro lo conducía uno de los Subtenientes en este caso siempre era un camión M-35.
Posteriormente se pudo constatar que en el caserío Portuguesita vivía Carmen Rojas de Linares, enfermera en Villanueva, colaboradora de los bandoleros, quien les mantenía al día sobre la actividades de las tropas de la Fila de Tigre y de los movimientos que realizaban.
Como era de rutina el 13 de marzo de 1966, salió del PC de Fila de Tigre una comisión integrada por el TENIENTE FÉLIX ÁLVAREZ ROMERO, un SOPC de las Fuerzas Aéreas y 11 soldados en un Jeep M-38A1 y un camión M-35, en dirección hacia el PC de Villanueva.
En el Jeep viajaban el Oficial, el SOPC y tres e/t, en el camión M-35 viajaban ocho e/t, y era conducido por un e/t que lo había entrenado el Subteniente Mariano Vegas Ortiz para tal efecto.
Una vez retiradas las provisiones en el PC de Villanueva al igual que la ración del personal del Escuadrón, la comisión se dispuso a regresar a su PC y por el camino embarcaron a un matrimonio con una niña, quienes vivían en el caserío Las Tres Cruces.
Más tarde a eso de las 1800 horas, en el sitio conocido como El Cepo, más adelante de las Tres Cruces, los vehículos que iban a una distancia de 30 mts uno de otro fueron víctimas de dos explosiones. Ambos por la acción de la misma perdieron el control y se fueron contra el cerro (ver croquis)... simultáneamente comenzó el fuego de fusilería y ametralladoras. El Teniente Álvarez Romero, fue gravemente herido, y el SOPC al tratar de sacarlo del jeep, involuntariamente hizo que este pisara el pedal de embrague y se moviera el vehículo hacia atrás, haciendo que un neumático le aprisionase un pie al SOPC, reanudándose fuertemente el ataque con fusilería por parte de los bandoleros.
Seis soldados murieron en el sitio de la emboscada al igual que el matrimonio que viajaba con ellos, (la niña se salvó), dos (2) soldados que salieron despedidos hacia un matorral por la explosión que afectó al camión (uno de ellos heridos en el hombro) reaccionaron con sus armas cuando dos de los bandoleros bajaron a rematar los heridos y recoger las armas, logrando darles muerte, estos fueron identificados como GONZALO MARKET PEREZ (a) Víctor y JUVENCIO MORENO LUCENA (a) José Luis, mientras tanto, el SOPC y el conductor del camión habían logrado huir por el desfiladero hacia abajo y llegar a la carretera para dar el aviso en Fila de Tigre. Lo mismo hicieron los soldados que reaccionaron.
Lo bandoleros bajaron a la carretera y alinearon a todos los muertos y al que tenía señales de vida lo iban rematando, al Teniente lo remataron con culatazo en la cabeza. Un soldado salvó la vida milagrosamente por haber simulado que estaba muerto y así lo creyeron los bandoleros al alinearlo junto con los demás muertos en la carretera.
El Subteniente Pedro Jiménco al recibir la novedad se dirigió con el personal que tenía al sitio de la emboscada. Antes de llegar, el subteniente Mariano Vegas Ortiz le hizo ver que no siguiera en los vehículos y así lo hicieron, avanzaron haciendo reconocimiento por fuego al cerro y allí fueron repelidos por los bandoleros quienes hirieron a dos soldados. Esto fue aproximadamente a las 22 00 horas.
Resultado de esta emboscada: un Oficial muerto; 6 soldados muertos; dos civiles muertos; 2 soldados heridos y 2 bandoleros muertos.
En el reconocimiento posterior se pudo constatar que en el sitio de la emboscada habían aproximadamente 50 fosos de tirador, y al otro extremo un cordón de granadas atadas con hilo de algodón para hacerlas detonar por quien intentase pasar por el sitio, al tropezar algunos de éstos hilos que funcionarían como elementos de activación.
Lo bandoleros se apoderaron de 8 fusiles, una PGP, una Madsem los relojes del personal, las cajas de raciones de combate y unos Bs.2.000 en efectivo.

Días después se pudo capturar a uno de los bandoleros que participó en la emboscada quien relató lo siguiente:
... permanecimos en el campamento Mono de Noche el cual se encontraba en las inmediaciones de Curariche unos 40 Km. del sitio de la emboscada desde el 24 de enero hasta el 10 de marzo del mismo año 1966, en esto tenía su fin; el prepararnos adecuadamente para realizar una operación que se llevaría a efecto cerca de Villanueva.
En la distribución del personal, fui destinado al escuadra del José Luis en la que habíamos un total de 33 hombres de los cuales recuerdo a Pedro Manuel, Velasco, Leonardo, Alfredo, Williams, El Paísa, El Primo, José Luis, El Pelón, El Compa, Víctor Aparicio, Cheo, Eligio, Martiniano, Federico, Yacambú, Pablito, Libia, Alfonso, Silvino, El Paicita, Israel, Raúl, y otros que no recuerdo.
Ocupaba junto con Pedro Manuel el cargo de ayudante de explosivos, el día 11 en la mañana nos informaron que íbamos a iniciar una marcha a pie al final de la cual realizaríamos una operación y nos dijeron que requerían de nosotros la máxima disciplina y secreto.
Para poder cumplir con esta misión me dieron una ametralladora ZV me participaron que salíamos a las diez de la mañana, como en efecto lo hicimos caminando todo este día hasta oscurecer y acampando en plena montaña; proseguimos el siguiente día por la mañana y llegamos cerca del sitio en el cual íbamos a realizar la emboscada, aproximadamente a las once de la mañana del día 12 de marzo de 1966; acampamos en el sitio sin hacer ruido una hora después, salió Pedro Manuel con Velasco, Alfredo, Leonardo y Villa, y nosotros quedamos al mando de José Luis, regresando por la tarde la comisión que había salido y nos ordenaron avanzar hasta la orilla de la carretera.
Allí nos informó Pedro Manuel sobre el sitio escogido para la operación que se iba a llevar a efecto que era montar un emboscada a un transporte del Ejército que pasaba siempre por esa vía; esa noche nos llevaron a conocer los sitios que le iban a tocar a cada uno, nombraron los jefes de la operación de la forma siguiente: Pedro Manuel 1º jefe; José Luis, 2º jefe; Leonardo, 3º jefe; y jefe de un grupo de contención; Alfredo, miembro del comando y jefe del grupo al que yo pertenecía; Velasco miembro del comando y jefe de otro grupo de contención y aviso. Iván miembro del comando y jefe del arma grande (una B 20); luego de reconocer todos los sitios y los nombramientos no retiramos a dormir cerca de la carretera parándonos a las cuatro de la mañana; se montaron las minas, una mina grande en medio de la carretera y cinco minas antipersonales a orilla de la misma; luego de montarse las minas empezó la distribución del personal, y a las seis y media de la mañana se estaba terminando de ubicar todo el personal y por casualidad pasó a esa misma hora el camión y un jeep. Pedro Manuel, le envió la orden a José Luis de que atacara pero es el caso que no llegó la orden porque la cabuya que tenía para señales se había roto y por consiguiente José Luis no le dio orden al resto del personal; en vista de esto pasó el convoy sin novedad y se acercó Pedro Manuel y nos dijo que nos esperaríamos hasta el atardecer, que con toda seguridad tenía que volver a pasar; yo ocupaba allí una ubicación que me había sido asignada por Pedro Manuel y consistía en que si ninguno de los vehículos no estaba en el radio de acción de la operación tenía que fajarme con ellos.
Junto conmigo estaban Eligio Martiniano y Alfredo que era el jefe del grupo; cerca a nosotros estaba el grupo de asalto que era comandado por José Luis y más retirado estaba el puesto de comando que era donde estaba Pedro Manuel y un poco más lejos a mano izquierda, estaba el grupo de contención comandado por Leonardo; cerca al puesto de Comando estaba la B-20 que era operada por Iván y manejada por El Primo, y aún más arriba de donde yo estaba, se encontraba un grupo de contención y aviso comandado por Velasco, así estamos ubicados para la acción.
El tipo de santo y seña era "Carache" significaba ataque; "Garabato" alto al fuego, y "Noche" retirada; en esta situación pasamos todo el día y posteriormente cerca de las seis de la tarde oímos un convoy; Velasco le envió el aviso a Pedro Manuel que era un jeep y un camión. Adelante venía el jeep a 20 mts. del camión; luego entraron en el radio de acción de la emboscada dejando pasar el jeep sobre la mina grande para hacerla estallar sobre el camión; luego el camión entró sobre la mina y “El Pelón”, encargado de hacerla estallar cumplió su cometido; seguidamente se dio la orden de " Carache " que es fuego, acto seguido se empieza a disparar sobre los vehículos. Luego de haber disparado alrededor de doce tiros yo recibí una ráfaga y me le quebraron una pata a la ZB como consecuencia se metieron pedacitos de esquirlas en el cuerpo y empecé a manar sangre.
Pedro Manuel me mandó a retirar del sitio de acción; el arma grande o sea la B-20 no pude disparar sino un solo tiro debido a que estaba ubicada en un árbol en vez de estar en tierra, por lo cual al caer le cayó al que la manejaba que era El Primo; al ser retirado yo, ya se había lanzado el grupo de asalto que estaba comandado por José Luis, el cual murió al caer en la carretera, también cayó al lado de el, Víctor, que fueron los dos primeros que se lanzaron y el resto del grupo de asalto se contuvo hasta esperar la orden de alto al fuego, e inmediatamente se dio la orden y salió de nuevo el grupo de asalto el cual estaba compuesto por: Villa, El Pelón, Federico, Enzo, Melecio e Iván. También bajó Alfredo y posteriormente bajó toda la columna menos la de contención, ni El Primo.
En esta emboscada hubo salvajismo, raterismo que no estaban de acuerdo con mis ideas revolucionarias; en esta emboscada se capturó el siguiente material: 8 FAL, 1 Madsem, una Pistola, un maletín con documentación que lo cargaba Pedro Manuel y aproximadamente Bs. 2000 y en la cartera de un Teniente fallecido había algunas fotos que después supe habían sido enviadas a sus familiares; en esta actuación duramos aproximadamente 40 minutos y posteriormente la retirada que se hizo en la forma siguiente; pero antes debo manifestar que en el convoy viajaba un matrimonio acompañado de una hija: María Catalina Geisi Moreno, niña campesina que salvó la vida al quedar aprisionada con el cuerpo de sus padres muertos que le sirvieron de escudo.

En esta emboscada sobresale la violencia desarrollada por los bandoleros que la llevaron a cabo, demostró la irracionalidad con que actuaban las bandas armadas y es una muestra de la lucha que hubo desarrollar en los años sesenta, para poder enfrentar con éxito la guerrilla que hacia el país, nos había enviado Fidel Castro desde Cuba. Algunas consideraciones sobre una emboscada, también emblemática, que conmocionó al Ejército y tocó la fibra más íntima de los combatientes (Oficiales, SOPC y tropas), que a diario arriesgaban su integridad física, durante su actuación dentro de los Teatros de Operaciones. Veamos algunos aspectos resaltantes sobre este trágico hecho:

a) Los bandoleros utilizaron con éxito, cargas explosivas para detener la marcha de los vehículos y colocaron algunos observadores adelantados, los denominados “pitadores”, para dar pronto aviso de la cercanía del convoy militar.
b) La emboscada fue planificada detenidamente con suficiente tiempo de anticipación previendo todos los detalles, tales como posiciones de los tiradores, los campos de tiro, las misiones de cada uno de los grupos, selección del sitio, estudio del objetivo, la ruta de escape, etc.
c) El comandante a cargo de la unidad motorizada, cometió el error de ir conduciendo un vehículo, además, dio facilidades de transporte a dos civiles, personas inocentes quienes también perecieron en la emboscada.
d) Extrañamente la unidad que fue emboscada aparentemente no fue dotada de granadas de mano y fusil para la seguridad en el desplazamiento, visto que había sido una experiencia adquirida a lo largo de los años de lucha antisubversiva, quiere decir que el Comando de la unidad falló en la supervisión y en el cumplimiento de las directivas emanadas en el Comando del TO. Esta experiencia de la actividades antisubversivas indicaba claramente que durante los desplazamientos en vehículos, se debían dotar a ciertos soldados de granadas de fusil y el a otros de granadas de mano, estos eran los conocidos “granaderos” que permitían dar mayor volumen de fuego y poder de combate a las pequeñas unidades, frente a los bandoleros.
e) La reacción del personal que quedó herido fue prácticamente nula, excepto un soldado que logró dar muerte a dos bandoleros. Quiere decir que la efectividad de la acción subversiva fue alta y los bandoleros lograron neutralizar a la unidad emboscada.
f) Indudablemente que las circunstancias que envuelven a cada emboscada les da una característica especial y la reacción de los atacados tendrá sus peculiaridades en cada caso, sin embargo mientras haya oportunidad de reaccionar para repeler a los bandoleros y causarles bajas, es preciso hacerlo para evitar el aniquilamiento total de la unidad. En este caso el terreno favoreció la acción de los bandoleros, la topografía les permitió excelente observación y campos de tiro, desde diferentes ángulos. Por su parte en la unidad emboscada, aparentemente no se percataron de la peligrosidad que ese terreno les presentaba.
g) Los errores fueron compartidos, tanto por el Comando del TO, como por el Comando de Escuadrón y el propio Teniente Álvarez Romero, ya que parte del desplazamiento se hizo durante la noche y existían órdenes expresas por escrito de no hacerlo, emitidas por el COC y los Teatros de Operaciones. Esta fue una magnífica oportunidad ofrecida a los bandoleros, la cual fue aprovechada sin vacilación.
h) No se hacía el seguimiento del personal civil que visitaba el Puesto de Comando, a pesar de que el Oficial de Inteligencia llevaba los registros escritos, no hubo la preocupación ni la iniciativa de analizarlos y verificar los antecedentes de las personas que frecuentaban dicho PC.
i) Los informes relacionados con la emboscada indicaban que las tropas en su mayoría eran recién ingresadas a filas, carecían de un entrenamiento eficiente en la lucha anti-guerrillera y por lo visto no fueron sometidas al usual entrenamiento previo que se les exigía antes de entrar a los Teatros de Operaciones
j) La rutina puesta de manifiesto en los desplazamientos, permitió a los bandoleros estudiar con detenimiento sus peculiaridades y debilidades, determinar sus vulnerabilidades, su conducta, el uso de las medidas de seguridad y la personalidad del Oficial que con frecuencia estaba al mando de las comisiones administrativas. Las medidas de engaño a tomar contra la inteligencia de los bandoleros, exigían evitar caer en la rutina diaria de los procedimientos a utilizar, pero esto no se cumplió.
k) El Oficial Comandante, del convoy era del arma de caballería, no era un experto en estas actividades y no veía con agrado su misión allí, ya que por alguna razón o desavenencia surgida en San Juan de Los Morros, sede del Grupo de Caballería Plaza, hubo de ser enviado a cumplir operaciones antisubversivas.
l) Los bandoleros contaron con un excelente y eficiente apoyo de la población rural de la zona, quienes les suministraban información valiosa sobre las tropas que operaban en la zona; en contrapartida la Unidad que ocupaba el Puesto de Fila de Tigre no contaba con ese apoyo, por no proponérselo, circunstancia esta que le impedía la ejecución todas las medidas de inteligencia y contrainteligencia orientadas a la detección de las personas que prestaban colaboración a los bandoleros. Esta era una desventaja significativa que influyó decididamente en la ejecución de la emboscada, con el saldo trágico que quedó como testimonio para la historia.
m) La amistad existente entre el Teniente Álvarez Romero y la enfermera de Villanueva, Carmen Rosa de Linares, sirvió de base a los bandoleros para la información precisa sobre las actividades de la unidad, quienes la utilizaron como informante y su misión era obtener los más mínimos datos relacionados con las actividades de la unidad que estaba acampada en Fila de Tigre. Esta situación nunca fue detectada por los encargados del área de inteligencia, se conoció a posteriori con los resultados obtenidos por las investigaciones adelantadas por el TO-3.
n) Las comunicaciones en ningún momento fueron establecidas, entre el PC de Fila de Tigre y el PC de Villanueva así como tampoco con el Comando del Teatro de Operaciónes Nº 3.
o) Lamentablemente la unidad de caballería que estaba en Fila de Tigre hacía vida de guarnición y las actividades operacionales y de campaña fueron relegadas a un segundo plano.
p) Las normas de seguridad en el desplazamiento de los vehículos, no fueron observadas y la confianza y el descuido de sus ocupantes fueron un aliado de singular valor para los bandoleros lograr sus propósitos con éxito.
q) Los vehículos normalmente eran conducidos por el personal profesional debido a la carencia de conductores en la unidad. Allí la responsabilidad recayó directamente sobre el Comando del Grupo de Caballería Plaza, por enviar a operaciones, a una unidad sin los respectivos conductores, a sabiendas del riesgo que se corría y además la experiencia en la lucha antisubversiva, indicaba que las unidades estaban sometidas en todo momento a ser emboscadas cuando se desplazaban sobre vehículos, especialmente si se trataba de patrullas tamaño escuadra o pelotón, por lo tanto era una exigencia poseer buenos conductores de tropa quienes deberían ser expertos en su oficio y dedicados a los vehículos que les fueran asignados, pues de allí en parte dependía el éxito o el fracaso de las misiones encomendadas.
r) Era una orden vigente, incluso en vida de guarnición, y aún lo es, que El Oficial no debería en ningún momento salvo circunstancias especiales conducir los vehículos militares cuando estaban cumpliendo misiones anti-guerrilleras. Sabido era que en una emboscada a quien primero se aniquilaba era al conductor y si éste era un Oficial, la unidad quedaba sin comando.