martes, 30 de marzo de 2010

CAPITULO VII 2. Emboscada "Los Pozos de Areo", 19 de Septiembre den1967

2. Emboscada realizada por el Frente Guerrillero “Antonio José de Sucre” a tres Efectivos de Tropa del Batallon de Infantería Sucre N° 51 y un ciudadano en un vehículo de ¼ ton, en el tramo carretero Altos de San Juan de Areo-Viento Fresco, Estado Monagas, el día 19 de Septiembre de 1967.

El día 16 de Septiembre, aproximadamente a las 22:00 horas, se encontraba el ciudadano Luis Napoleón Azocar Rodríguez en su vivienda, en el caserío LOS ALTOS DE SAN JUAN DE AREO, su sorpresa fue mayúscula al presentarse de improviso una treintena individuos portando uniformes verdes de la Guardia Nacional, con boinas y armamento variado, pero le llamó la atención una característica peculiar del grupo, la gran mayoría usaba barba muy larga.

Para el siguiente día 17, a primeras horas de la mañana, el ciudadano Azocar Rodríguez muy presuroso se dirigió a la Prefectura de CAICARA DE MATURÍN donde habló con el prefecto y le hizo del conocimiento de la situación, con lujo de detalles. La alarma que causaba esta noticia hizo que inmediatamente el Prefecto y el ciudadano en cuestión, se trasladaran hasta la ciudad de Maturín, donde conversaron el comandante de la Policía Municipal, para plantearle lo que estaba sucediendo, quien a su vez comunicó la novedad al Comandante de la Guarnición de Maturín y al mismo tiempo Comandante de la V División de Infantería.

El Coronel, Comandante Accidental de la Quinta División de Infantería se mostró muy diligente y a las 10:30 horas recibió en su despacho al ciudadano Azocar Rodríguez, quien acudió acompañado por las autoridades civiles antes mencionadas. Al escuchar la versión, el Coronel reunió al Oficial G-3 de la División y al Comandante del Batallón de Infantería “Sucre” Nº 51, para analizar y hacer una apreciación de la situación, como conclusión determinaron que existían focos guerrilleros en el área y tomó la decisión de iniciar operaciones en la zona de los ALTOS DE SAN JUAN DE AREO y sus alrededores, empleando para ello a cinco Oficiales y 82 e/t del mencionado Batallón.

En horas de la tarde de ese mismo día, el Comandante del Batallón de Infantería “Sucre” Nº 51 se reunió con el Capitán Francisco Lótto Flores y lo comisionó para encargarlo de las unidades básicas que estaban actuando en misión de contra guerrillas.

Estas unidades, es decir los pelotones de la Compañía del Capitán Lótto, operaban en los alrededores de SAN ANTONIO DE MATURÍN y CAÑO CRUZ, fueron movilizadas hasta MATURÍN y PUNTA DE MATA. Ya una vez reunidas en la población de PUNTA DE MATA se ordenó el dispositivo del convoy con cuatro camiones M-35, dos Jeeps M-38A1 y una ambulancia táctica.

Se dio inicio al desplazamiento, pero al llegar a la población de VIENTO FRESCO, el Capitán erróneamente siguió con su unidad hacia CAICARA DE MATURÍN, donde debió devolverse hacia la población de VIENTO FRESCO, que era su destino previsto. En este sitio el Capitán indagó sobre la presencia de bandoleros en la zona, lo que le permitió arribar a algunas conclusiones sobre las pistas de los bandoleros, quienes según los moradores de la zona habían sido vistos en algunos lugares y sus características coincidían con las proporcionadas por el señor Azocar.

El convoy continuó su desplazamiento, y una vez recorrido unos dos kilómetros, aproximadamente, en la ruta hacia SAN JUAN DE AREO, se detuvo y el Capitán ordenó a un Oficial y a 3 e/t. que se dirigieran en un jeep en búsqueda de dos ciudadanos conocedores de la zona para que sirvieran de guías. A su regreso y con los dos baquianos, estos fueron embarcados en uno de los camiones y el convoy reanudó la marcha hasta llegar SAN JUAN DE AREO a eso de las 23:30 horas, donde pernoctaron.

El día 18 de Septiembre, el Capitán Lótto Flores ordenó a los pelotones efectuar reconocimientos y velas hasta durante la noche hasta el amanecer del 19 de Septiembre. Al regresar todas las unidades antes de las 8:00 horas, tomaron el desayuno y a las 09:45 se organizó el convoy, para continuar con la misión asignada.

Emprendieron la marcha a las 10:00 horas al cruzar el río Areo, cercano a la población de SAN JUAN, el Cabo 2º José Ignacio Alvarado informó al Capitán que el camión M- 35 que él conducía presentaba fallas en los frenos y comprobado el desperfecto, le ordenó al mismo Cabo 2º trasladarse con tres e/t al pueblo de SAN JUAN DE AREO, utilizando como medio de transporte  la ambulancia táctica, con el fin de buscar al ciudadano Pedro Celestino Rangel, mecánico y reservista del Batallón de Paracaidistas. Efectivamente, el mecánico fue llevado al sitio y comprobó que había una fuga en el sistema de frenos y era necesario aplicarle soldadura de plomo para reparar la avería. Fue necesario entonces enviarlos (al mecánico y al C/2º) hasta la población de LOS POZOS, pero el esfuerzo fue infructuoso y hubo necesidad de que se dirigieran hasta la población de VIENTO FRESCO.

Durante el trayecto hicieron detener un jeep color azul que iba delante de ellos con dos ciudadanos a bordo, el mecánico les preguntó sobre dónde podían arreglar la pieza y nerviosamente le contestaron que ellos no sabían, porque no conocían nada en esa zona, es decir que eran oriundos de otros lugares. Continuaron la marcha y llegaron a VIENTO FRESCO, donde hablaron con unos ciudadanos que estaban reparando unos cables de energía eléctrica y estos le informaron que en la planta de CADAFE DE PUNTA DE MATA, le resolverían el problema. Siguiendo esta recomendación se dirigieron hasta ese sitio donde finalmente lograron reparar la pieza del camión y emprendieron el regreso, encontrando nuevamente el jeep azul en sentido contrario en el mismo sitio. Después de sobrepasar Los Pozos, el jeep cayó en un pantano que había en la carretera y le bañó la cara de lodo al Cabo 2º Alvarado, por lo cual éste optó por darle el jeep al mecánico para que condujera, mientras se quitaba el barro de la cara y así llegar más rápido.

Aproximadamente las 14:00 horas, un kilómetro había recorrido el jeep conducido por el mecánico, cuando llegaron a un paso estrecho que daba hacia un hato y estaba conformado por tubos cruzados con una alcantarilla (este se utiliza para evitar el paso de ganado) y al sobrepasar ese obstáculo, un grupo de unos treinta bandoleros atacó al jeep, lanzándole primero una granada de mano, que sacó a todo el personal del vehículo debido a la explosión e inmediatamente abrieron fuego nutrido de armas automáticas; el Cabo 2º Alvarado se quedó tendido en el suelo por no tener el armamento orgánico, ya que lo había dejado en el convoy. El soldado Jesús Alberto Colmenares trató de levantarse para abrir fuego hacia el enemigo, pero fue acribillado. El Cabo Segundo al observar esto, se arrastró hasta el soldado y le quitó el FAL 7, 62 mm. que había quedado entre sus manos, disparando una ráfaga de la única cacerina que tenía, ya que las otras habían desaparecido con la explosión, posteriormente el soldado Juan Bautista Acuña Larez y el Ciudadano mecánico fueron heridos. El Cabo 2º Alvarado se incorporó otra vez y tomó el fusil del otro soldado y cuando escuchó que uno de los bandoleros gritó: "tírenle las granadas", lanzó el fusil hacia la carretera y se paró con las manos en alto, diciendo: “NO ME MATEN QUE ESTOY RENDIDO”, luego cayó al suelo, aturdido de la explosión y con una herida de bala que tenía en el pie derecho además de quemaduras en las piernas, de las cuales no se había percatado. Los Bandoleros bajaron a la carretera y se apoderaron de los FAL 7, 62 mm. y diez cargadores. Cuando esto ocurría, algunos guerrilleros observaron que una camioneta se aproximaba y procedieron a detenerla, ordenándole al ciudadano Duilio Buenavista que recogiera los muertos y heridos y se los llevara al hospital. Procedió cumplir con lo ordenado por los bandoleros. En el hospital, falleció el soldado Jesús Alberto Colmenares, en el sitio de la emboscada fallecieron el soldado Juan Bautista Acuña Lárez y el ciudadano Pedro Celestino Rancel, noble hombre que de buena y espíritu de colaboración se dispuso a prestar ayuda a los militares. Asimismo resultó herido el Cabo 2º José Ignacio Alvarado.
Del estudio y análisis sobre esta emboscada se concluyeron entre otros aspectos los siguientes:

a) El Capitán Lótto Flores, quien ya era conocedor de la situación y de la actuación de las bandas armadas en la zona, cometió el error de no enviar la comisión con dos o mas vehículos con personal de tropa y al mando de un profesional, ya que contaba con suficiente personal (4 Oficiales y 82 e/t.). Para mala fortuna de la unidad y del Ejército esta comisión fue dejada en manos de un Cabo inexperto, pero con mucha voluntad e iniciativa.

b) El Cabo Segundo José Ignacio Alvarado, en el instante de producirse la emboscada, no llevaba fusil, por un lapsus lo dejó en el camión donde viajaba, algo que no ha debido ocurrir, pues alguno de sus superiores ha debido percatarse de ello y obligarle a corregir la omisión. En las misiones de contraguerrilla se debía portar el armamento orgánico en todo momento y no hacerlo significaba la diferencia entre continuar viviendo o acudir al llamado de la muerte, en este caso tres venezolanos fueron asesinados vilmente y no tuvieron oportunidad de defenderse como es debido.

c) Se observó con la conducta de los soldados que no habían sido instruidos ni preparados en asuntos básicos y elementales de inteligencia, especialmente haciendo hincapié sobre las habilidades a poner en práctica, al tratar con personas de las zonas donde se llevaban a cabo las operaciones y así conocer la forma de actuar y de hablar de estas. Se evidenció esto con el fortuito encuentro con los ocupantes del jeep azul, quienes presumiblemente formaban parte de los bandoleros y su tarea era la de observar los movimientos de las tropas.

d) Desafortunadamente el personal de tropa objeto de esta emboscada, no portaba granadas de mano, pero si iban dotados de granadas de fusil, las cuales no pudieron activar por que no estaban adiestrados para emplearlas. Claro está, las granadas de mano por su peligrosidad en el manejo, permanecían en los parques para evitar accidentes, pero en las misiones de contraguerrillas era imperativo utilizarlas por el personal que se empeñaba en patrullajes y comisiones especiales.

e) En la fase previa a la emboscada el Capitán efectuó el movimiento motorizado desde Punta de Mata a los Altos de San Juan, desde las 20:00 horas hasta las 23:30 horas, lo cual fue contraproducente y expuso a toda la unidad a una acción nocturna por parte de los irregulares. Para la época ya los movimientos motorizados nocturnos estaban restringidos, precisamente por medidas de seguridad.