martes, 16 de marzo de 2010

CAPITULO V 34 Emboscada "El Tesoro"

34. Emboscada " El Tesoro " realizada a un pelotón del Batacaza Paez 71 en la vía El Pozo Azul el día 290710JUN 72.
Durante los meses de Junio y Julio de 1972, se encontraba a orden del Teatro de Operaciones Nro. 5, el Batallón de Cazadores Páez Nro. 71, (unidad emblemática en esta lucha), cumpliendo misiones antisubversivas en la jurisdicción del Estado Yaracuy y Estado Falcón.
El día 280730JUN72 en el PC de la UEV-712 (Unidad Ejercito Venezolano Nro 712) en Santa Inés, se recibe la información que en la noche anterior a eso de las 20:00 hrs., llegaron a una casa de un campesino en El Palmar de Cucharito, cinco individuos armados de fusil, dos de ellos portando una metralleta, uno con dos pistolas, vestido de verde y con cristinas y boinas de cazador, acompañados con un civil armado de una peinilla y amenazaron de muerte al referido campesino.
De inmediato el Teniente Coronel Vinito Sánchez Romero, salió acompañado de un Capitán y del Teniente Catalino Lagonell Lanz con 14 soldados cazadores y dos guías con el fin de procesar esta información. Al llegar a una bodega el Teniente Coronel Sanchez Romero, hombre bastante experimentado en esta lucha, se percató de la presencia del grupo irregular, escondidos en un cambural, por lo cual simuló salir del área para engañarlos y dejó seis soldados emboscados.
El 2817:4572 el del Teniente Catalino Lagonell Lanz[1], recibe el mensaje de el Cabo 1º Raimundo Suárez quien le informa que mientras se encontraba montando la emboscada al grupo de bandoleros, había sostenido un encuentro con ellos sin bajas en ambos bandos. El Teniente salió con su pelotón hacia el lugar del hecho, llegando aproximadamente a las 18:30 horas. En el sitio obtuvo la información que se habían dirigido hacia el caserío El Tesoro, sin vacilación organizó la persecución y se dirigió hacia ese poblado donde arribó a las 19:30 horas, allí se informó que los bandoleros se habían llevado de una humilde bodega una gran cantidad de alimentos. Debido a lo avanzado de la noche, decidió pernoctar en el lugar montando vela y emboscadas, para reiniciar el rastreo de las primeras horas de la mañana.
El 29 en la mañana salió otro pelotón a reforzar la persecución. En horas de la mañana de ese mismo día 29 el pelotón del Teniente Catalino Lagonell Lanz, parte desde el caserío y reinicia la persecución siguiendo el rastro dejado por los bandoleros, a través de un camino que conduce al caserío El Tesoro a un lugar denominado Pozo Azul. Aproximadamente a las 07:10 horas, al desembocar la punta de vanguardia del pelotón, en una curva del camino, en donde se levanta un cerro acantilado a la derecha, se produjo la emboscada por parte del grupo de bandoleros, quienes se encontraban en la parte superior del cerro. Los irregulares disparaban desde la parte elevada repetidas ráfagas de armas automáticas y escopetas lo cual impedía el paso por el camino. El personal del pelotón reaccionó contestando el fuego; los soldados que avanzaban en el grupo de exploración se lanzaron hacia el talud del cerro para tratar de protegerse de las balas y salir de la emboscada disparando en dirección donde se escuchaban los tiros de los bandoleros.
El Teniente Catalino Lagonell Lanz avanzó con los tres equipos restantes rodeando el cerro por el flanco derecho y la retaguardia para tratar de llegar al sitio desde donde se emboscaron los bandoleros; pero a medida que los efectivos de tropa avanzaban, los irregulares disparaban dificultando la acción del pelotón, al mismo tiempo el Distinguido Regalado Solórzano, integrante del equipo que marchaba a la cabeza, accionó una granada de fusil por la única zona desplegada, ya que el resto del área estaba rodeada de abundante vegetación montañosa, lo cual impedía la utilización de granadas de mano; la granada lanzada cayó en un lugar distante al sitio donde se encontraban los bandoleros, por lo cual no tuvo ningún efecto.
Cuando el pelotón llegó a la cumbre del Cerro constató que el grupo se había escapado y fue cuando el Teniente conoció que el Cabo Segundo Cazador, José Suárez había sido herido; el C/2do Suárez quedó tendido en el suelo gravemente herido, fue despojado por los bandoleros del FAL, del equipo de campaña y del equipo de primeros auxilios ya que fungía como el enfermero del pelotón; al soldado que lo acompañaba como explorador, se le trabó el FAL cuando trataba de dispararle al bandolero que disparaba contra el C/2do Suárez, por lo cual tuvo que correr a refugiarse en el talud del cerro quedando imposibilitado de socorrer a su compañero.
El Teniente Catalino Lagonell Lanz, designó una escolta para evacuar al herido emprendiendo de inmediato la persecución de los bandoleros, de quienes se presume hubo por lo menos un herido, ya que en el momento en que un bandolero trataba de rematar al C/2do. Suárez, fue urgido de abandonar el lugar, pues uno de ellos gritaba que estaba desangrándose, lo cual sirvió posiblemente para salvarle la vida al C/2do. Suárez no fuera rematado.
Al reiniciarse la persecución, se constató por informantes de la región, de que el grupo de bandoleros se había dividido en dos sub-grupos: un primer subgrupo compuesto por unos tres bandoleros tomaron hacia el Norte, vía Río Tocuyo y el otro, compuesto aproximadamente por siete bandoleros, dejaron rastros que conducían hacia Pozo Azul, siguiendo las montañas de Totoremo vía el Empuje. En este último lugar se perdió el rastro de los bandoleros, debido a lo rocoso del terreno y la gran cantidad de veredas existentes en la zona, El Teniente Catalino Lagonell Lanz mientras tanto, había informado por radio a otro pelotón, localizado más próximo a la zona, para que tratara de bloquear la huida de otro grupo de bandoleros que presuntamente se dirigía hacia las Guabinas.
La perfección se mantuvo por varios días, pero no se lograron resultados en la búsqueda de los bandoleros, posteriormente se conoció de la muerte de uno de ellos, probablemente a consecuencia de las heridas recibidas cuando atacaron al pelotón del Teniente Lagonell.

Otra acción criminal de los bandoleros, atribuida a Ramón Elegido Sibada (a) Magoya, esta vez no logró asesinar a ningún integrante de la patrulla, como era su propósito. Los informes del Batallón de Cazadores Páez, que reposaban en el COC y los archivos del TO-5 en Yumare, aportan la siguiente información:
a) Los exploradores se distanciaron demasiado del grueso del pelotón de teniente Catalino Lagonell Lanz, hubo falta de control y coordinación entre los grupos o equipos de patrulla; se perdió el contacto visual entre los soldados exploradores y el resto del pelotón. Prácticamente avanzaban solos cuando fueron sorprendidos por los bandoleros, no hubo oportunidad de que recibieran el apoyo inmediato del grueso del pelotón. El resto del pelotón solamente accionó disparando hacia donde oían los disparos contrarios, pero en ningún momento observaron el grupo emboscado, perdiéndose así los efectos del fuego.
b) El conocimiento del terreno por parte de los bandoleros era excelente, y se convirtió en desventaja notable para las tropas, que no la lograron compensar con el uso discreto de guías o baquianos.
c) Hubo pérdida de agresividad ante el enemigo, lo cual da a entender que hubo cierto temor para reaccionar.
d) La maniobra no fue suficiente ni se caracterizó por movimientos flexibles y rápidos a fin de cercar el enemigo una vez que lograron el contacto. La distribución del pelotón y el avance por el camino no fueron los más adecuados para la persecución y reacción ante la emboscada por otro lado no se tomaron medidas de seguridad paralela al camino y sobre todo en aquellos sitios ideales para emboscadas. El Pelotón avanzaba subiendo una cuesta con todo el personal sobre el camino, pero no dispuso de un dispositivo para reconocer los alrededores de la cuesta, sobre todo en las curvas.
e) La falta de rapidez para sorprender al enemigo imponiendo la velocidad a la marcha, permitió que los bandoleros tomaran ventaja con la complicidad de la noche. El empeño de que el soldado no debía caminar de noche fue en parte motivo del fracaso de perder las huellas de los bandidos en su huída. El buen conocimiento del terreno por parte del grupo de Magoya les permitió ocupar posiciones ventajosas y retirarse por sitios escabrosos y de suelo pedregoso, donde no dejaron huellas o rastros; este desventaja para las tropa, pudo haberse compensado con la rapidez de los movimientos durante la persecución y haber continuado en horas de la noche, ya que se conocía la ruta aproximada que tomaron, además la operación estaba montada en forma de yunque y martillo y se conocía perfectamente donde se encontraban desplegado los otros dispositivos de tropas en la probable vía de escape.
f) La distribución indebida del personal del Pelotón, fue un factor importante para no lograr el éxito. Se designó a un C/2do. Enfermero como explorador, este llevaba el equipo de enfermería el cual fue incautado por los bandoleros en la emboscada, agravándose la situación con las heridas graves que sufriera este mismo cabo, quien siendo el enfermero entrenado para tales menesteres, el pelotón quedó sin su apoyo.







[1] Catalino Lagonell Lanz, pertenece a la promoción Lino de Clemente, egresado el 01 de Enero de 1967, se retiró con el grado de Teniente-Coronel. Cuando Hugo Chávez Frías, fue electo, lo nombró jefe de su Escolta Civil. Ha sido una de sus personas de confianza.