domingo, 29 de noviembre de 2009

CAPITULO V 4. Preparacion de la emboscada de La Vega

4. La emboscada de “La Vega” sobre la vía de Pueblo Nuevo de la Sierra hacia Cabure y las peripecias que corrió Domingo Urbina para poderla montar.
Hoy amanecimos muy cerca de la carretera que viene de PUEBLO NUEVO de la Sierra y que se dirige a CABURE, cerca se desliza la quebrada del río HUEQUE todo el día a estado de mal humor el negro Bravo, continuamente hablaba de cosas incoherentes, a veces de marxismo, o del colonialismo, o de que los VALLES DE ARAGUA están en manos de los WOLMER, o de que los ricos están adueñados del CENTRAL MATILDE etc. Cosas que eran superfluas para ese momento y para esa ocasión, pero que en el fondo dan a entender que atravesaba un cuadro de nerviosismo.
Acá en el monte lo que cuenta es el levantamiento del espíritu revolucionario, y eso sólo se consigue mediante las acciones de armas, la pólvora es lo que pone a la gente ufana y valiente, no con el palabreo de las teorías y de las pérdidas de adoctrinamiento, eso se lo dejamos a nuestro destacamentos de captación que operan en los pasillos de la UCV, más aún, al borde de la carretera no se imparte ni instrucción militar ni política.
Comentaba DOMINGO URBINA, ... hasta anoche hemos cumplido tres emboscadas en estos matorrales, ya que ni siquiera se les puede dar el nombre de bosques a estos montes y que si seguíamos así, nos iban a agarrar a sombrerazos los verdes.
Ayer vimos pasar a tres convoyes de los verdes y José un enlace que vino de PUEBLO NUEVO nos dijo que eran soldados integrantes de una Compañía de Fusileros del BATALLÓN DE INFANTERÍA PIAR 31, los cuales están acantonados en PUEBLO NUEVO DE LA SIERRA, por cierto, lo dos primeros vehículos se desplazaban como si fueran para una feria, bastante descuidados, iban fumando y uno iba cantando una ranchera, creo que era la de Juan Charrasqueado.
Los camiones iban de dos en dos, muy pegados, esto nos va a facilitar la ejecución de la emboscada, estuve observando detenidamente que a los Oficiales que iban en el primer Jeep, se les distinguía por su compostura y porque portan sus pistolas de campaña, las cuales cuelgan fuera de los vehículos.
Continuaba comentando Domingo Urbina, ... hoy es 25 de septiembre de 1963, son las 06.00 horas, he reunido a todos los combatientes, acá presentes están el negro Bravo y tres campesinos que se nos unieron en la Sierra cuando decidimos hace dos días venir a montar esta emboscada que como Ustedes ya saben, vamos a llevar a efecto más tarde, sepan que yo DOMINGO URBINA, he sido comisionado por DOUGLAS BRAVO para conducirla.
Señores, desde esta colina Ustedes pueden ver el puente aquel que está sobre el Hueque, acá abajo está la carretera negra que viene de PUEBLO NUEVO y sigue hacia CABURE, los verdes obligatoriamente deben pasar por el puente y reducir su marcha, puesto que la carretera acá en frente posee una pequeña pendiente, indudablemente que cuando pasen a la altura nuestra, vendrán en un mínimo de su marcha y con los vehículos unos pegados a los otros, por lo tanto cuando se encuentren de lo más descuidados y desfilando frente a nosotros, a una orden mía abriremos fuego sobre los mismos.
José, te vas a ir hasta el puente y me vas a hacer una seña con la mano cuando veas que suben los verdes y con los dedos me vas a indicar cuantos vehículos son los que componen la columna, ...!entendido!, contestole José, si es de lo más simple.
El negro Bravo y los otros dos compañeros van a tenderse acá a una distancia de un metro entre uno y otro, cuando yo diga “Fuego” el que habla y MANUEL dispararemos sobre el primer vehículo que pase, de tal manera que se estrelle contra el cerro y obstaculice el paso al que venga a continuación; si sucede cualquier eventualidad y nos tenemos que retirar, esto será a la voz de “atrás”; el negro Bravo y los otros dos compañeros abrirán fuego sobre el segundo vehículo, cuando comprobemos que los verdes han sido dominados o aniquilados, bajaremos y nos llevaremos todo lo que porten encima, las armas, los fusiles, etc.
La ruta de retirada será a través de esta colina hacia atrás cuando lleguemos a la casa del negro PEDRO nos dispersaremos y dentro de dos días nos reuniremos en el restaurancito cercano a la casa de DOUGLAS BRAVO, al mediodía.
Continúa instruyendo al grupo Domingo Urbina, ... son las 08.00 empecemos a ubicarnos en los sitios que les indiqué a cada uno, a continuación procederán a realizar las tareas que les acabo de ordenar.

Acto seguido JOSÉ agarró su “cuatro en boca” y se dirigió hacia el puente de concreto que se encuentra cruzando sobre el río HUEQUE y en dirección a la carretera, desde la colina solo se le veía como un punto negro escondido entre la maleza, a lo lejos la campiña se iba cubriendo con la neblina que se forma con los primeros rayos del sol al calentar al piso terroso a las hojas húmedas de los árboles, a las plantas y a las gotas de rocío que caen durante la noche.
El negro BRAVO estaba sentado y con una navaja recostaba un pedazo de madera tratando de fabricar una vara de esas que usan en EL TOCUYO, los otros combatientes fumaban y veían constantemente hacia donde estaba el “campanero”, nuestro compañero JOSÉ.
A las 12.45 hrs. todos oyeron que se aproximaban algunos vehículos en su dirección, el compañero JOSÉ salió de su escondite y nos hizo la seña de afirmativo, y acto seguido levantó dos dedos para indicarnos el número de vehículos que se aproximaban.
Domingo Urbina alertó a todos los combatientes sobre la proximidad de los vehículos, eran dos, uno jeep de ¼ TN que precedía al convoy y un vehículo táctico de esos que llaman los verdes M- 35.
Cuando el vehículo jeep estuvo la altura de donde estaba emboscado el grupo, DOMINGO URBINA ordenó “fuego”, todos dispararon sus escopetas, sus FN-30 y los fales, el jeep se encunetó y nadie respondió a nuestro fuego, pero viendo que el camión M-35 se detenía sobre el puente y que los soldados empezaban a desmontarse, tal vez para dirigirse hacia la colina donde estábamos disparando, entonces URBINA ordenó “atrás”y todos los combatientes procedieron a abandonar el sitio a la carrera y en dirección a la parte posterior de la colina, hacia la casa del negro PEDRO, donde cada uno que llegaba, tiraba su armamento en la laguna que servía de fuente de riego para el sembradío contiguo a la misma, se iban dispersando individualmente por los caminos y los recodos del bosque cabureño.